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Legado, profesionalización y continuidad del interiorismo en Puerto Rico.

Por. Dra. Margaret R. Díaz Muñoz, CODDI, ASID NCCER, Assoc. AIA

Hablar de interiorismo en Puerto Rico requiere de reconocer las aportaciones de varias visionarias que desde hace más de cincuenta años forjaron los inicios de lo que hoy se convierte en historia. Una raíz indispensable en esta trayectoria es la fundación del San Juan School of Interior Design por Doña Nydia López de Ferrer. Iniciativa pionera que marcó un punto de partida significativo para la enseñanza formal del diseño interior en Puerto Rico. Este hecho, lejos de ser un dato anecdótico, constituye uno de los pilares históricos del desarrollo del interiorismo en la Isla. La creación de un espacio dedicado a la formación especializada que representó una respuesta visionaria a una necesidad real. Preparar profesionales con sensibilidad estética, conocimiento técnico y criterio espacial en un momento en que el campo aún procuraba su consolidación.

Ese origen adquiere especial valor cuando se analiza el contexto legal y profesional. Apenas un año después, en 1973, se promulgó en Puerto Rico la Ley Núm. 125, legislación que atendía la práctica independiente de la decoración y del diseño de interiores. Reconociendo la importancia de proteger el ejercicio profesional mediante criterios de preparación adecuada. Más adelante, en 1976, se crea el Colegio de Decoradores – Diseñadores de Interiores de Puerto Rico (CODDI), para darle estructura a iniciativas previas de las asociaciones de la decoración y diseño de interiores.  Para instituir un colegio donde se vela por la continuidad regulada de la profesión.

Es precisamente en ese entramado donde la trayectoria de San Juan School of Interior Design, adquiere su posicionamiento indispensable en la historia del interiorismo en Puerto Rico. Ya que su crecimiento no ocurre al margen del desarrollo profesional, se desarrolla junto a ella. Aportando a la formación del recurso humano que ha sido parte del sostenimiento, dignificación y proyección de la disciplina. Por ello, la gestión del diseñador Sergio Medina Loperena y la ingeniera Gladys T. Nieves Vázquez de fusionar historia y visión resultó en el hoy EDP-San Juan School of Design. Puntualizando el valor que ocurre con la incorporación de un legado formativo de décadas a una estructura universitaria con mayor amplitud académica, capacidad administrativa y nuevas posibilidades de crecimiento.

Siendo así, desde una lectura histórica y disciplinar, esta fusión garantizó algo fundamental, la permanencia de una herencia académica que ha sido parte del desarrollo del interiorismo en Puerto Rico. Importante reconocer en una isla donde muchas iniciativas fundacionales corren el riesgo de dispersarse o desaparecer, esta continuidad constituye, en sí misma, una aportación invaluable. Asimismo, su oferta académica ha sostenido una visión del diseño interior que trasciende lo decorativo y lo estético de manera superficial. La formación que promueve responde a una comprensión más robusta de la disciplina. Una práctica que integra funcionalidad, seguridad, bienestar, conocimiento técnico, administración profesional y responsabilidad legal.

Lo que resulta especialmente pertinente en un campo que, durante mucho tiempo, ha tenido que defender su complejidad frente a visiones reduccionistas. Por lo que, formar de manera íntegra a diseñadores-decoradores de interiores preparados para responder a normativas, contratos, estimados, criterios de salud y bienestar, y exigencias del ejercicio profesional licenciado, ha sido una manera concreta de fortalecer la legitimidad de la profesión ante la comunidad. En este sentido, EDP-San Juan School of Design aporta activamente en el desplazamiento de la idea del interiorismo como simple embellecimiento del espacio. Por el contrario, lo ha posicionado como un campo de conocimiento aplicado con responsabilidades humanas, técnicas, éticas y sociales.

No es posible examinar la aportación de una escuela de diseño sin considerar su papel en la formación del capital humano de la isla. Los salones, los talleres, los procesos académicos, las experiencias formativas y la exposición constituyen espacios donde se modela no solo el conocimiento técnico, sino también la identidad profesional. EDP-San Juan School of Design ha aportado al interiorismo puertorriqueño de muchas formas. Mediante la formación de generaciones de profesionales que han nutrido la práctica residencial, comercial y corporativa. Aquellos que han contribuido desde distintos frentes al ecosistema del diseño en Puerto Rico extendiendo el campo hacia áreas afines como la gestión creativa, la cultura visual, la educación, el emprendimiento y la vinculación entre diseño y comunidad.

Sin dejar de mencionar la aportación estratégica de cada egresado que ha dedicado y donado de su tiempo y conocimiento en dirigir y/o ser miembro de la Junta Examinadora de Diseñadores – Decoradores de Interiores de Puerto Rico del Gobierno de Puerto Rico. Así como ser miembro activo, dirigir y ser parte de la Junta de Gobierno del Colegio de Diseñadores – Decoradores de Interiores de Puerto Rico (CODDI). Cada profesional formado representa una prolongación del legado institucional en la práctica real del diseño. Cada egresado es, en cierta medida, evidencia viva de la capacidad de una escuela para intervenir en la calidad del entorno construido, en la cultura material y en la experiencia cotidiana de habitar los espacios.

EDP-San Juan School of Design no se limita a la dimensión estrictamente curricular. También se manifiesta en su participación en actividades de proyección pública, divulgación y afirmación cultural del diseño interior. Ha realizado una aportación de profundo valor al contribuir a la preservación de la historia del interiorismo en Puerto Rico y en ser aliado y fiel acompañante del CODDI en la trayectoria de su propia historia. Que más allá de un gesto nostálgico es una acción de afirmación y compromiso disciplinar. Lo que promulga su convicción de ofrecer a las nuevas generaciones un marco de pertenencia, continuidad y responsabilidad profesional. En tiempos en que la inmediatez amenaza con fragmentar la memoria y trivializar los procesos formativos, reconocer la aportación de EDP-San Juan School of Design constituye también un acto de justicia histórica. Porque las instituciones que educan, documentan, preservan y elevan una disciplina, no solo forman profesionales construyen una isla, consolidan la cultura y dejan una profunda huella.

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