Una historia de visión y crecimiento
Ortram nació en Barranquitas, un municipio conocido por su gente trabajadora y espíritu emprendedor. Desde sus inicios, Wilbert Ortiz tuvo claro que la misión de la compañía sería ofrecer productos de alta calidad que respondieran a las necesidades y expectativas de los clientes puertorriqueños. Con un pequeño equipo y una visión ambiciosa, Ortiz estableció una base sólida que con el tiempo se transformó en un referente de innovación y confiabilidad en el mercado.
Hoy, Ortram cuenta con una moderna fábrica en Barranquitas equipada con tecnología de última generación, lo que les permite fabricar puertas y ventanas con altos estándares de calidad. Este enfoque en la excelencia no solo ha consolidado su posición en el mercado local, sino que también les ha permitido competir con productos internacionales, mostrando con orgullo que lo hecho en Puerto Rico puede superar cualquier expectativa.
Calidad que marca la diferencia
El éxito de Ortram radica en su dedicación a la calidad y la personalización. Cada producto es elaborado con materiales de primera, siguiendo procesos rigurosos que garantizan durabilidad, seguridad y diseño. Los clientes saben que al elegir Ortram están invirtiendo en piezas que no solo embellecen sus espacios, sino que también resisten las exigencias del clima tropical de Puerto Rico.
Además, la empresa ha implementado prácticas sostenibles en su producción, apostando por materiales reciclables y procesos eficientes que minimizan el impacto ambiental. Este enfoque no solo es responsable, sino que también refleja su compromiso con el bienestar de las futuras generaciones.
Innovación al alcance del cliente: su showroom
Uno de los mayores atractivos de Ortram es su showroom, un espacio cuidadosamente diseñado donde los clientes pueden explorar las diferentes opciones de puertas y ventanas. Ubicado estratégicamente en Bayamón para ser accesible a toda la isla, el showroom ofrece una experiencia única que permite a los visitantes ver, tocar y comparar productos antes de tomar una decisión.
El equipo de atención al cliente está altamente capacitado para asesorar a los clientes, garantizando que cada proyecto, ya sea residencial o comercial, cuente con soluciones que se adapten perfectamente a las necesidades específicas de cada persona.
Un liderazgo que inspira
Wilbert Ortiz, el visionario detrás de Ortram, ha sido un líder ejemplar. Su pasión por la industria y su compromiso con la calidad han inspirado a su equipo y han cimentado una cultura empresarial basada en el respeto, la innovación y el servicio al cliente. Ortiz siempre ha destacado que el éxito de Ortram no sería posible sin el trabajo arduo de cada miembro del equipo, desde los operarios en la fábrica hasta los asesores en el showroom.
Además, bajo su liderazgo, la empresa ha asumido un rol activo en la comunidad de Barranquitas, participando en proyectos sociales y apoyando iniciativas que promueven el desarrollo local.
Conectando con Puerto Rico y más allá
En la era digital, Ortram también ha sabido mantenerse al día. La empresa cuenta con una página web funcional y fácil de usar, donde los clientes pueden explorar su catálogo, obtener información sobre sus productos y contactarlos para cotizaciones. Además, están presentes en redes sociales como Facebook e Instagram, plataformas que utilizan para compartir novedades, promociones y proyectos destacados, manteniendo una comunicación cercana con sus clientes.
Un legado que trasciende
A lo largo de 18 años, Ortram ha demostrado que el compromiso con la calidad, la innovación y el servicio puede llevar a una empresa a conquistar la confianza de miles de clientes. Con una fábrica que es orgullo de Barranquitas, un showroom que redefine la experiencia del cliente y un liderazgo sólido, esta compañía continúa marcando la diferencia en la industria de la construcción en Puerto Rico.
Para conocer más sobre Ortram, visite su página web www.ortram.com y sígalos en redes sociales para descubrir cómo transforman espacios con sus puertas y ventanas de calidad incomparable. ¡Felices 18 años, Ortram!